Quedamos temprano por la mañana, y como mi amigo está preparando su boda, fuimos a ver un par de sitios para la celebración que estaban de paso hacia el lugar de la casa de campo donde era la barbacoa.
En un post que tengo que elaborar contaré todo lo relativo a las bodas mexicanas, estoy juntando información y me parece apasionante. Pero en este post no puedo por menos que poner algunas fotos de las estupendas haciendas que hay por aquí para casarse y hacer mención a que el dinero que cuesta es aproximadamente unos 40 euros por invitado. Luego a parte iría la decoración de flores si la quieres, la música en directo y la bebida, (q podría subir a unos 50 o 60 euros por invitado).




El lugar a donde nos dirigíamos se llama Amealco, es un municipio del estado de Queretaro, por la carretera se ven multitud de puestos de maíz. Paramos para poder ver una vista de un cañón espectacular, ya les digo yo que tenían que venderlo como hacen los yanquis con su cañón del Colorado, para mi gusto este más bonito pq estaba todo verde, pero mas pequeño, eso sí.

El lugar de la barbacoa es una casa de campo que aún están poco a poco construyendo, es una pasada ver el entorno, en la parcela de esta casa entra un trozo del riachuelo. Bueno, vamos a los detalles culinarios, como buenos Mexicanos ya estaban preparando micheladas a lo loco, la michelada es una manera de preparar la cerveza, en un vaso sirven no se cuantas salsas, algunas picantes, limón y luego la cerveza, y rodean todo el borde del baso con sal a puñados...yo he intentado probarla hace días, pero no me gustó que le vamos a hacer...y claro con mis ascendentes hipertensos esos carros de sal no me hacen demasiada gracia. De todos modos esto no es problema, cervezas fresquitas no faltaban¡¡
La barbacoa consistió en filetes que yo creo que eran de cerdo (estaban muy buenos) con las tortillas de maíz típicas o con volcanes (volcanes lo llaman a la tortilla de maíz con queso y luego ya añades la carne), también había chorizos, lógicamente picantes...y por supuesto un montón de salsas, una de ellas hecha a mano. Lo mas curioso es que dentro de un cactus meten comida y lo queman bien quemado por fuera para que se guise la parte de dentro con el jugo del cactús (esto tengo que enterarme bien de los nombres..). Y lo mas mexicano fue los jalapeños rellenos de queso y envueltos en beacon que en fin...imaginaros.
Invitadas de excepción fueron los trillones de moscas que había, es increible, de verdad que increíble...pero bueno, se lleva como todo en este país, con calma y humor. Nos tuvimos que echar anti mosquitos para las posibles picaduras, hace unas semanas ya tuve una experiencia, me salieron un montón de picaduras y lo pasé un poco mal, eso sí, aprendí un remedio buenisimo: vips vaporus para el picor de los granos, mano de santo¡¡ lo juro¡
Tras la comida estuvimos haciendo senderismo por la zona y luego por la noche cocinamos unas mazorcas de maíz que habíamos comprado por el camino. Las mazorcas las meten al fuego y practicamente las carbonizan, y el sabor la verdad que a mi me gustó bastante, te puedes añadir limón y las salsas.
Estuvieron cantando canciones mexicanas hasta altas horas y luego de vuelta a casa.
Estuvo muy bien salir un poco al campo y disfrutar de la amabilidad y simpatía de los mexicanos. Muchas gracias.






